Lucía Alfaro practica wushu, un deporte de origen chino que reúne distintas disciplinas marciales. Vinculada al Club Wushu Dàxué de Albacete, es campeona de España absoluta de changquan (mano vacía) y de jianshu (espada) en 2026. En junio compitió en Brasilia en los Fisu Combat Games reprensentando a España quedando plata en espada y lanza. Su especialidad es el taolu: rutinas de movimientos con manos vacías o con armas, como la espada y la lanza, que exigen precisión, fuerza y flexibilidad. Hablamos con ella sobre sus comienzos, el trabajo que hay detrás de sus resultados y sus próximos objetivos.
¿Cómo llegó el wushu a tu vida y qué te enganchó para seguir practicándolo?
Empecé wushu como una extraescolar, mi madre me apuntó porque así íbamos mi hermano y yo juntos. Comencé cuando tenía cinco años y lo que nos hizo quedarnos muchos años, sobre todo, fue que había muy buen grupo de amigos en esa escuela.
Los niños nos conocíamos del cole y había buenas dinámicas de grupos y acababan haciendo actividades con mucha deportividad. Nos gustaba mucho ir, nos lo pasábamos muy bien. La profesora también era muy buena, después nos llevó a su club a partir de los nueve años y hacíamos salidas a campeonatos por por los municipios de Albacete.
Lo que me a mí siempre me invitó a seguir haciendo wushu, además de la gente, que fue importante, es que me gustaba mucho la clase de movimiento. La combinación de flexibilidad con movimientos agresivos, yo creo que ya de niña esa clase de movimientos me gustaba mucho hacerlos.
Para quien nunca haya visto una competición, ¿cómo explicarías lo que haces sobre el tapiz y en qué se fijan los jueces?
Para alguien que no haya visto wushú , mi respuesta corta siempre es: ¿las películas de Karate Kidd y de Bruce Lee? Pues eso, pero competitivo y un poco más moderno, que al final viene haciendo Kung Fu y ya entienden lo que es wushu.
Viene de las artes marciales chinas y combina muchos estilos porque las artes marciales chinas tienen muchos muchos estilos tradicionales. Se combinan unos cuantos para dar lugar a las seis modalidades o nueve que se combinan en un uso moderno de competición, que es lo que yo hago. Y entonces lo que mira un juez o ve un espectador es una rutina de un minuto y medio en un tapiz, tipo exhibición con tres categorías de puntuaciones: una técnica, una de saltos y una de overall como la puntuación de la estética y de la rutina sumada con la velocidad, la fuerza y otros parámetros. La puntuación se puede parecer bastante a la que tienen en gimnasia artística.
Compites con manos vacías, espada y lanza. ¿Con qué modalidad te sientes más cómoda y cuál te exige más trabajo?
Efectivamente compito tanto con espada, lanza como con chantal, que es mano vacía y elegir una sería un poco difícil. La más difícil de las tres para mí es lanza, que es el arma larga. Manejarla tiene muchas complicaciones, requiere elementos muy amplios, requiere fuerza y una técnica específica para lograr la vibración. La lanza tiene puntos de fuerza y de apoyo y eso es hasta biomecánica, entender ese estilo me parece más difícil, aunque aún así me siento bastante cómoda con ella, pero creo que con la que más cómoda estoy ahora mismo es con mano vacía que hace unos años era la que peor se me daba y ahora estoy más cómoda con ella. He estado trabajándola más este verano y no dependo de un arma, entonces estoy yo sola, tengo más libertad de movimiento, supongo.
Este año has conseguido el oro nacional en changquan y la plata europea en jianshu. ¿Qué has tenido que mejorar para alcanzar estos resultados?
Este año lo que más he trabajado es la propia rutina que presentas a la competición, porque desde el año pasado, que fue el Mundial. He tenido varias competiciones importantes enlazadas. He podido practicar la rutina final que se presenta, me parece de lo más difícil de conseguir y de entrenar porque implican muchas, muchas, muchas repeticiones.
Al final , cómo funciona la competición es que tú tienes tus cinco puntos de técnica y tus dos de Nandú, y qué es la dificultad técnica, los saltos.
Y luego los otros tres puntos que son los que digo que son más subjetivos o que son de estética. Entonces, para realmente estar compitiendo con los demás deportistas, tienes que conseguir hacer tus cinco puntos de técnica y tus dos de dificultades. Si fallas ahí, directamente pasas a no estar compitiendo, porque ya te van a ganar sí o sí.
Tienes que intentar hacerlo técnicamente perfecto y eso es bastante difícil porque un fallo muy pequeño ya es 0,1 y se nota bastante. En el europeo solo lo conseguí hacer perfecto a nivel técnico, que fue en la que conseguí la plata, en las otras dos cometí fallos técnicos y por eso me quedé fuera.
Y luego en el FISU, que es el campeonato del mundo universitario, conseguí hacerlo sin fallos en una y en otra cometí solo un fallo. Y en las dos obtuve medalla también, porque al final eso es lo que más estaba entrenando, no cometer fallos
Después de representar a España en competiciones internacionales, ¿qué objetivo te ilusiona ahora y qué necesitas para dar ese siguiente paso?
Mi objetivo actual es dar una subida de nivel a mi nivel de wushu promedio sin fallos. Es decir, subir esa parte de estética, esos tres puntos que son de overall, y mejorar mi nivel de uso medio. Entonces , eso que parece más fácil realmente es lo más difícil.
Este verano he estado en China entrenando y me ha ayudado mucho a subir y a aprender cosas nuevas. Seguir aprendiendo elementos más difíciles de los que he estado haciendo hasta ahora, técnicas más parecidas a los chinos, que es nuestro modelo a seguir. Eso a nivel de aprendizaje es mi objetivo, y que sería para llegar a conseguir un topo 8 del mundo en las competiciones oficiales, ese es mi objetivo, pero Pero ni siquiera a corto plazo, eso es más a medio plazo, digamos.
A corto plazo quiero conseguir ser campeona de Europa en las tres categorías.