Con una carrera de más de 20 años, Patricia Ortiz ha llevado el arte del stop-motion desde la República Checa hasta la Berlinale. Como directora de arte, diseñadora y fundadora del estudio WoodenMood, da vida a mundos visuales y marionetas que cuentan historias únicas y cautivadoras. Aquí nos cuenta su trayectoria y proyectos actuales.
Patricia, cuéntanos ¿qué es esto del stop-motion?
El stop-motion es una técnica de animación artesanal que consiste en dar vida a objetos inanimados, como marionetas, fotografiándolos fotograma a fotograma mientras se mueven ligeramente. Cuando se reproducen las imágenes de forma continua, se crea la ilusión de movimiento.
Háblanos sobre tus inicios en el stop-motion, ¿qué fue lo que te atrajo de esta técnica? ¿Recuerdas alguna experiencia que te hiciera pensar “esto es lo mío”?
Siempre he sentido una gran pasión por los viajes. Durante mi carrera de Bellas Artes, estudiar en la República Checa marcó un antes y un después. Allí descubrí el stop-motion, una técnica que combinaba las disciplinas artísticas que más me apasionan. Una experiencia clave fue el día que vi por primera vez Ruka, de Jiří Trnka, quedé fascinada por cómo un muñeco tan sencillo podía transmitir de manera magistral la lucha entre el arte y el autoritarismo que vivíó el país. A partir de ahí, dejé de ver la animación como algo exclusivamente infantil y empecé a investigar sobre los creadores checos contemporáneos.
Fue así como descubrí a Jan Balej, quien terminaría marcando mi carrera.
Por aquel entonces tenía 22 años. Averigüé dónde estaba su estudio en Praga, llamé a la puerta y pregunté por él. Recuerdo que un señor muy amable me respondió: “Sí, soy yo”.
Ese encuentro marcó el inicio de una colaboración de más de nueve años, no solo en su estudio, sino también como su asistente en el departamento de animación en la facultad donde estudié.
¿Cómo fue aprender la técnica del stop-motion en un entorno tan rico culturalmente como el checo?
Mi aprendizaje fue el día a día en el estudio, rodeada de profesionales con décadas de experiencia. Cuando empecé en 2004, todo se rodaba en 35 mm y no existían softwares de captura, pero mis conocimientos de Premiere me hicieron clave en la transición a lo digital. Durante los veranos, rodaba mis primeros cortometrajes y poco a poco me fui destacando por mis diseños y dirección de arte.
Uno de los grandes hitos en tu carrera fue tu trabajo en el largometraje de animación Fimfárum III. ¿Cómo surgió esta oportunidad y qué significó para ti?
Fimfárum III fue mi primera gran oportunidad en un largometraje. En 2007 gané el concurso para dirigir el arte de una de las historias Reason & Luck, fue algo muy especial porque siempre fui fan de este proyecto de culto. Este trabajo me valió una nominación a los Premios Leones Checos, el equivalente a los Goya, y fue un gran aprendizaje personal y profesional.
Actualmente estás trabajando en un proyecto personal titulado The Mourning. ¿Qué nos puedes contar sobre él?
The Mourning es un cortometraje de autor que inicié en 2022. Explora temas como la pérdida y la resiliencia a través del stop-motion. Actualmente en fase de desarrollo junto a Masterfilm, ha recibido apoyo de Media Slate y financiación del fondo cinematográfico checo (Státní Fond Kinematografie). Estoy buscando coproductores para llevarlo adelante.
¿Qué tipo de apoyo estás buscando y por qué en España?
Quiero continuar mi carrera en España, buscando productores que compartan mi pasión por el stop-motion y proyectos de autor. También planeo trasladar mi estudio, WoodenMood s.r.o., para seguir produciendo decorados y marionetas con la misma calidad artesanal.
El último largometraje para el que has trabajado, Tales from the Magic Garden, se estrenará el mes que viene en la Berlinale, en la sección oficial. ¿Cómo te involucraste en este proyecto y qué lo hace tan especial?
Inspirado en el libro infantil Of Unwanted Things and People, de Arnošt Goldflam, combina fantasía, humor y una exploración sensible de la pérdida. Me encargué de la dirección de arte y el diseño de producción en tres de las cuatro historias, y desde mi estudio, WoodenMood, fabricamos marionetas y decorados clave.
El mayor desafio fue trabajar con directores de distintas nacionalidades—checa, eslovaca y eslovena—para lograr cohesión visual en toda la película. Fue una experiencia enriquecedora, supervisando equipos de arte en varios países y aprendiendo mucho.
Disfruté especialmente el proceso de crear las marionetas, asegurándome de que reflejaran la esencia de los personajes y cumplieran con los requisitos técnicos.
¿Qué esperas del estreno en la Berlinale?
Estrenar en la Berlinale es una carta de presentación poderosa para cualquier cineasta o productora. Es una plataforma ideal para posicionar mi trabajo y el de mi estudio WoodenMood a nivel internacional. Espero que esta película abra puertas a nuevas colaboraciones y que el film, conecte con audiencias de todas las edades.