FRASES DE MADRES
Me consta que no soy la única que de repente se sorprende repitiendo frases que siempre escuchó decir a su madre. Os dejo una batería a modo de resumen, porque la lista sería infinita.
“Un día de estos, cojo la puerta y me voy”
“No me no me, que te que te”
“Ahora me siento después de todo el santo día”
“Como vaya yo y lo encuentre…”
“Esto no es un hotel”
“Porque lo digo yo y punto”
“Si escuece es que está curando”
“Bébete el zumo ya, que se le van las vitaminas”
“Lo negro del plátano también se come”
“No voy a tirar la comida, ¿tú sabes cuántos niños se mueren de hambre?”
“Si estás malo para ir al colegio, también lo estás para salir con tus amigos”
“¿Tú te crees que soy el banco de España”
“Eres igualito que tu padre"
“Te cuento hasta tres”
“Un día me matáis de un disgusto”
“Comida” a nuestra pregunta “¿Qué hay de comer hoy?”
“Te están viendo los Reyes Magos”
“No te tragues el chicle, que se te pegará en las tripas”
“Nada de bañarse hasta que no pasen dos horas, que se te corta la digestión”
“Ni chocolate ni chocolata”
“Que no me entere yo….”
Pero también:
“Abrígate”
“Avisa cuando termines y voy a recogerte”
“Ten cuidado”
“Llama cuando llegues”
“Suerte en el examen”
“Cómete todo el bocadillo”
“Te quiero hasta la luna ida y vuelta”
“Eres la luz de mi vida”
“¿Y mi beso?”
Y es que las madres son (somos) así, pesadas, insistentes, protectoras, exigentes, exageradas, dramáticas, peliculeras, obsesivas, fantasiosas, tremendistas…pero también cariñosas, bondadosas, inspiradoras, generosas y, sencillamente, maravillosas.
Eternas, deberían ser eternas.