El verano es el momento perfecto para volver a los orígenes, respirar aire puro y disfrutar del ritmo pausado de los pueblos. Albacete, tierra de contrastes y tradiciones, esconde rincones que merecen ser redescubiertos, especialmente en agosto, cuando sus calles se llenan de vida, fiestas y color.
Letur, en plena Sierra del Segura, es una joya de callejuelas moriscas, miradores y cascadas naturales. Su casco antiguo parece detenido en el tiempo, y sus pozas de agua cristalina invitan a un baño refrescante.
Otro importante es Alcalá del Júcar, con sus casas excavadas en la roca y su castillo dominando el meandro del río. De noche, iluminado, es pura postal. Agosto es ideal para recorrer su puente romano, probar su gastronomía o disfrutar de alguna de sus verbenas veraniegas.
Más al sur, Riópar destaca por ser la puerta de entrada al Nacimiento del Río Mundo, uno de los espectáculos naturales más impresionantes de Castilla-La Mancha. Rodeado de montañas y bosques, es perfecto para los amantes de la naturaleza, el senderismo y la tranquilidad. Su historia ligada al bronce y a las antiguas fábricas de San Juan de Alcaraz añade un valor cultural al entorno.
No podemos olvidar Ayna, conocida como la “Suiza manchega”, que sorprende por su belleza paisajística y su singular acceso entre paredes de roca. Su historia, su cine y su entorno natural la hacen única.
Este agosto, en vez de viajar lejos, quizás la escapada perfecta esté más cerca de lo que imaginas.