La Bicha de Balazote es una de las esculturas más emblemáticas del arte íbero, datada en el siglo VI a.C. Descubierta en el paraje de Los Majuelos, en el municipio albaceteño de Balazote, representa un ser híbrido con cuerpo de toro en reposo y cabeza humana barbada con cuernos y orejas de toro. Tallada en piedra caliza, su estilo muestra influencias del arte griego arcaico. Se cree que formaba parte de una necrópolis tumular y que su función era funeraria, posiblemente vinculada a rituales de fertilidad o como representación del dios fluvial Aqueloo. La escultura original se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid desde 1910, mientras que una reproducción en bronce puede visitarse en los Jardines del Altozano de Albacete.