Las Cuevas del Diablo son una de las visitas más populares de Alcalá del Júcar. Su origen se remonta a principios del siglo XX, cuando fueron utilizadas por una familia local como almacén, corral y palomar. Décadas más tarde, estas galerías fueron ampliadas y acondicionadas hasta convertirse en uno de los principales atractivos turísticos del municipio.
El recorrido atraviesa diferentes galerías excavadas en la roca que mantienen una temperatura constante durante todo el año, ofreciendo una experiencia especialmente agradable tanto en verano como en invierno. A lo largo de la visita es posible contemplar antiguas herramientas, mobiliario tradicional, objetos históricos y numerosos rincones curiosos que permiten descubrir cómo era la vida cotidiana en estas cuevas.
Uno de los puntos más destacados es su espectacular mirador, desde donde se obtienen magníficas vistas de la Hoz del Júcar, el puente y gran parte del casco histórico de Alcalá del Júcar, convirtiéndose en uno de los lugares más fotografiados del pueblo.
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