
Violencia, exilio, depuración de funcionariado o encarcelamientos. Estas fueron las principales manifestaciones de la represión franquista. Son las más conocidas y las más estudiadas hasta ahora. Sin embargo, hubo otras vías de represión, menos visibles, pero igualmente coercitivas que afectaron sobre todo a la población femenina: la represión sexual. A través de ella, el régimen intentó imponer un modelo moral estricto y conservador. Aunque resultaba complicado fiscalizar aspectos vinculados directamente a la intimidad de la población, el franquismo supo desarrollar las estrategias oportunas a través de diferentes sistemas de control. El principal de todos ellos fue, sin duda, el Patronato de Protección a la Mujer