
La obra recorre su infancia, juventud y primeros pasos artísticos, recuperando historias familiares, recuerdos, sueños y experiencias marcadas por la supervivencia, las ausencias, los miedos y el deseo de libertad. Sacristán parte también de la relación personal que mantuvo con Fernán-Gómez y de las historias que pudo escuchar directamente de él.
Sobre el escenario aparecen las voces de madres, abuelas, criadas, niños soñadores y jóvenes que buscan abrirse camino, convirtiendo la memoria individual en un relato colectivo sobre quiénes somos y de dónde venimos.
Una propuesta íntima y emotiva que une teatro, literatura y memoria, poniendo el foco en esas pequeñas historias familiares que terminan construyendo una vida entera.