
Conocida por todos como “La Chata”, la Plaza de Toros de Albacete es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad y un símbolo inseparable de su historia. Inaugurada el 9 de septiembre de 1917 y diseñada por el arquitecto albaceteño Julio Carrilero, su construcción sirvió incluso de inspiración para la posterior plaza de Las Ventas de Madrid.
“Más de cien años después, sigue siendo uno de los grandes iconos de Albacete.”
Con capacidad para cerca de 12.000 espectadores, destaca por su arquitectura de inspiración mudéjar y por su privilegiada ubicación junto al Recinto Ferial. A lo largo de más de un siglo ha acogido numerosos acontecimientos, convirtiéndose en un punto de encuentro para varias generaciones de albaceteños.
“La Chata es parte del patrimonio y de la identidad de la ciudad.”
En 2018 fue reconocida como Construcción de Interés Patrimonial, un reconocimiento que pone en valor su importancia histórica y arquitectónica. Hoy continúa siendo uno de los edificios más representativos de Albacete y una visita imprescindible para quienes quieren conocer la historia de la ciudad.