¿Qué te inspiró a crear tu pódcast y cómo ha evolucionado tu enfoque sobre la psicología a medida que avanzabas en tu formación académica?
Esta es la primera entrevista que me hacen como psicólogo. Hace nueve años me matriculé en la Facultad de Psicología. No tenía muy claro si completaría el viaje. Me apasionaba lo que leía sobre el comportamiento humano, pero me entraban los sudores cuando veía asignaturas como estadística, biología o farmacología. El caso es que, al poco tiempo, decidí crear Entiende Tu Mente. Intuía que habría más gente con intereses similares. Por eso lo lancé.
Sí, el enfoque ha evolucionado en estos casi ocho años de pódcast. Y no es fácil. Cambiar cuesta, sobre todo cuando el contenido tiene buenos datos de audiencia. Pero te cuento dos motivos que me han llevado a hacer cambios. El primero: cuando el cuerpo, alguna que otra vez, me ha dicho “por aquí no pases”. Y al cuerpo hay que escucharlo. A veces, los valores que te mueven se ponen en peligro y tienes que elegir entre ellos o los de los demás. A veces ya no eres el mismo, no piensas igual, has aprendido algo, has abierto una puerta nueva y, si eres consecuente, te toca cambiar. El segundo motivo es que no puedo hacer lo mismo durante muchos años. Necesito sentir que exploro nuevos caminos cada cierto tiempo. Afortunadamente, mis compañeros de viaje —Luis Muiño y Esther Pérez— comparten esta pasión por la exploración.
¿Cómo equilibras tu rol como podcaster con tu formación académica en psicología? ¿Qué beneficios has encontrado en integrar ambas facetas en tu vida profesional?
¿Sabes? Creo que, si no fuera por el pódcast, no habría llegado hasta el final. La UNED es la universidad que me ha permitido alcanzar este sueño, pero es muy dura. Tiene una tasa de abandono muy alta. Sin embargo, estar hablando cada semana de estos temas, y que cada poco tiempo algún oyente me preguntara cómo lo llevaba, me animaba a seguir adelante.
Además del estudio del grado en sí, me considero afortunado por haber aprendido a través de otras formaciones, de las decenas de charlas que he podido mantener con grandes profesionales de la psicología y, sobre todo, por tener al lado —en el pódcast— a un psicólogo que explica esta ciencia, y este arte —porque creo que la psicoterapia tiene un poco de cada— como nadie.
En tus pódcasts, a menudo abordas temas profundos relacionados con las emociones y la salud mental. ¿Cuáles consideras que son los malentendidos más comunes que la gente tiene sobre la psicología y cómo intentas corregirlos a través de tu contenido?
El problema es que, cuando algo se pone de moda, todo el mundo cree saber. Y desde la pandemia, todo el mundo habla de psicología… menos quienes realmente saben. Existe una paradoja, un efecto llamado Dunning-Kruger. Lo estudiaron a fondo los dos psicólogos que le dieron nombre. Y lo que viene a decir es lo mismo que dice el refranero español: “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”.
Es decir, solemos hablar con más seguridad de los temas que no conocemos. De aquello que sí sabemos, nos damos cuenta de todo lo que aún nos falta por aprender, y solemos ser más cautos.
En nuestro caso, la máxima es no dejarnos llevar por soluciones fáciles, sino ponerle nombre a lo que nos pasa y animar a cada persona a que busque sus propias respuestas. Dejamos ideas, pero cada oyente se queda con la que le resuena, porque cada persona tiene un contexto diferente.
Vamos, que si la solución que diéramos fuera “escápate un mes a meditar a Bali”, por muy bien que suene, una madre soltera con tres hijos probablemente nos diría que sí, que justo en eso estaba pensando…
¿Qué diferencia tu enfoque de la psicología aplicada al de otros divulgadores o profesionales en el ámbito? ¿Qué crees que aporta de único a tus oyentes y seguidores?
No sé cuál es la diferencia, y además creo que cada vez hay mejores divulgadores de estos temas. Seguro que muchos son mejores que nosotros.
Creo que la base de cómo veo la comunicación, incluso desde cuando no tenía ni idea de psicología, ha estado muy ligada a buscar una alianza con el oyente. Pero una alianza más parecida a la terapéutica que a la que se estudiaba en la facultad de comunicación.
Trato de estar al lado del oyente, a su nivel, con autenticidad, acompañándolo y validándolo. Y no decirle lo que tiene que hacer, sino dejarle ideas que tal vez le ayuden a hacerse preguntas.
En Entiende tu mente, abordas una gran variedad de temas emocionales y psicológicos. ¿Cuál de los temas que has tratado hasta ahora crees que ha tenido el mayor impacto en la audiencia y por qué?
Creo que todos han tocado a alguien en un momento determinado. Y esa es la magia. Los temas los proponen los oyentes. Cada semana recibimos decenas de peticiones, y solo podemos quedarnos con una. Ese “destilado” semanal que hacemos nos permite conectar con necesidades que, a veces, están ocultas.
Este año, por ejemplo, hemos hablado del miedo al conflicto, del burnout, de la crisis de los 30 o de si volver —o no— con una ex pareja. Creo que por eso somos un pódcast con oyentes de un rango tan amplio de edad y de origen.
En Así somos, el enfoque parece ser más introspectivo y reflexivo. ¿Cómo logras equilibrar la profundidad de los temas tratados con la accesibilidad para que tu mensaje llegue a todos los públicos?
Así somos es un pódcast hermano de Entiende tu mente. Es una mirada a la psicología desde historias reales. Lo hacemos junto a RNE. Buscamos en el archivo de RTVE, donde está todo lo que te puedas imaginar. Allí tratamos de encontrar historias curiosas y apasionantes para poner sobre la mesa un ejemplo de cómo somos los seres humanos.
Porque, aunque pensemos que somos muy especiales, solemos caer en los mismos sesgos y trampas. Y verlo es el mejor antídoto para dejar de caer.
¿Cómo hago para que las historias que traemos sean accesibles? Es fácil. Nunca fui el más listo de la clase, así que trato de contarlas de forma que yo mismo las entienda. Y, si yo las entiendo, casi seguro que todos lo harán.
Muchos de tus oyentes vienen a buscar respuestas prácticas para mejorar su bienestar emocional. ¿Cuáles serían las tres primeras acciones que recomendarías a alguien que está lidiando con ansiedad o estrés de manera constante?
Buscar un espacio seguro para poder compartir —o “compartirse”— lo que están viviendo. Muchas veces, lo que hacemos con aquello que nos causa malestar es tratar de evitarlo. Y claro, a corto plazo funciona, pero si tienes que ver a un mal jefe cada día, o te agobia sobremanera pagar la mensualidad de la hipoteca, no mirarlo de frente y esperar que se solucione solo al final solo agrava el problema.
Escribir ayuda. Una buena charla con un amigo que sepa escuchar también ayuda. Y si eso que te pasa ya te está limitando la vida, pide ayuda. La terapia —si te la puedes permitir y das con un psicoterapeuta con el que encajes— puede ser la mejor inversión.
Y si eres ese amigo que sabe escuchar, no dejes de llamarle cuando veas que las cosas se le están poniendo feas. En este mundo tan individualista, hay que recordar que somos seres sociales y nos necesitamos.
En tus podcasts, frecuentemente hablas sobre la importancia de las relaciones interpersonales y la comunicación. Para aquellos que buscan mejorar sus relaciones, ¿cuáles consideras que son los pilares fundamentales para una comunicación emocionalmente efectiva?
Mira, siguiendo con lo que comentaba antes: somos seres sociales. Las relaciones son la base de todo. En los últimos años se han puesto de moda los mensajes súper individualistas, pero lo cierto es que solos no llegamos muy lejos.
John Bowlby, el padre de la teoría del apego, nos enseñó que necesitamos vínculos sanos, una base segura desde que llegamos a este mundo. Pero vínculos de verdad, no 400 amigos en Instagram.
¿Y cómo puede ser una comunicación emocionalmente efectiva? Pues te diría que una más humanista, donde las personas se sientan profundamente comprendidas, aceptadas y no juzgadas. Y eso requiere escuchar de forma activa y dejar los prejuicios fuera, aunque sea por un rato.