El Estadio Carlos Belmonte, inaugurado el 9 de septiembre de 1960 en Albacete, es el hogar histórico del Albacete Balompié. Su construcción fue impulsada por el entonces alcalde y arquitecto Carlos Belmonte, quien diseñó el proyecto de forma desinteresada. La financiación se logró mediante la venta de abonos y un crédito de la Delegación Nacional de Deportes. El estadio se erige en terrenos cedidos por la teniente de alcalde Carmen Falcó García-Gutiérrez. En sus primeros años, contaba con una capacidad de 9.230 espectadores, incluyendo localidades de pie y asientos.
A lo largo de su historia, el Carlos Belmonte ha sido testigo de momentos emblemáticos, como el meteórico ascenso del Albacete Balompié desde Segunda B a Primera División en la década de 1990, bajo la dirección de Benito Floro. Este equipo, conocido como el "Queso Mecánico", dejó una huella imborrable en la afición albaceteña.
En cuanto a su infraestructura, el estadio ha experimentado varias remodelaciones significativas. En 1991, tras el ascenso a Primera División, se amplió la tribuna y se modernizó el marcador, aumentando la capacidad a 14.000 espectadores. En 1998, se eliminaron las pistas de atletismo y las localidades de pie, y se construyeron nuevos vestuarios para cumplir con las normativas de la UEFA. Más recientemente, en 2017, se llevaron a cabo mejoras estéticas, incluyendo la modernización de gradas, palcos, vestuarios y la sala de prensa.
Además de su función como estadio de fútbol, el Carlos Belmonte ha acogido eventos de diversa índole, como partidos de la Selección Española, conciertos de artistas internacionales como Sting y Maná, y competiciones de rugby. Su versatilidad lo ha consolidado como un referente cultural y deportivo en la ciudad.