
El 27 de mayo de 2006, el Estadio Carlos Belmonte de Albacete vivió uno de los momentos más especiales de su historia. Andrés Iniesta, el niño de Fuentealbilla que había partido hacia La Masía del Barcelona con doce años, debutaba con la selección española absoluta en un amistoso frente a Rusia. No era casualidad que Luis Aragonés eligiera Albacete para ese partido: era un homenaje a la tierra que había dado al fútbol español a uno de sus talentos más puros.
Pero el Carlos Belmonte tiene mucho más historia internacional que ese único partido. Durante los años dorados del Albacete Balompié en Primera División, la década de los 90, el estadio fue escenario de encuentros ante los mejores equipos de España, y sus gradas vieron en acción a jugadores que luego serían figuras del fútbol mundial. Morientes, antes de llegar al Real Madrid. Camacho, en sus primeros pasos antes del salto a la élite.
Tres mundiales.
Tres jugadores.
Un estadio.
El Carlos Belmonte es mucho más que una cancha de fútbol.
Hoy el Carlos Belmonte aguarda una renovación que devuelva al Albacete Balompié a las categorías donde merece competir. Pero su historia como cantera de talentos internacionales es ya una parte irrenunciable del patrimonio futbolístico español. Pocos estadios de provincia pueden presumir de haber visto debutar a un jugador que luego marcaría el gol más importante de la historia del fútbol español.