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ABM enero 2026

Nº 363 Enero 2026

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El loro, una reliquia viviente de otro tiempo que conviene conocer (y proteger)

Por Guillermo García-Saúco Sánchez

El loro, una reliquia viviente de otro tiempo que conviene conocer (y proteger)

Guillermo García-Saúco Sánchez divulgador del Jardín Botánico de Castilla -La Mancha

 

Estos meses atrás, los estupendos jardineros del Jardín Botánico de Castilla-La Mancha, entre otras tareas, se han estado afanando en realizar una nueva recreación de hábitat regional protegido: una lorera.

Y no hablo de una jaula de loros, sino de un “bosquete” de una planta única del suroeste de Europa, Macaronesia y norte de África: el loro (Prunus lusitanica). También conocido como laurel de Portugal (aunque no es un laurel ni es exclusivo de nuestro país vecino), se trata de un arbolillo o arbusto grande de hojas perennes asociado a gargantas, riberas bien conservadas y ambientes de alta humedad en lugares recónditos, donde convive con tejos, acebos, helechos de varias especies, zarzas, quejigos, fresnos, sauces, durillos, madroños… Sus flores, que aparecen a finales de la primavera, son racimos alargados que atraen abejas y otros insectos polinizadores.

En otoño, maduran sus frutos, oscuros, que son consumidos ávidamente por las aves frugívoras, aunque son tóxicos para los humanos.

 

Su interés radica, además de en su escasez, en su antigüedad, ya que es una verdadera reliquia viviente del Cenozoico (Era Terciaria), cuando el sur de Europa estaba cubierto de bosques tropicales con plantas de hoja lauroide.

Por tanto, las formaciones de loros suelen crear comunidades vegetales muy interesantes que crecen de forma muy fragmentada en la Península. En Castilla-La Mancha, encontramos esta curiosa planta en los Montes de Toledo. Son, sin duda, hábitats que corren grave peligro de desaparecer.

 

Con esta nueva recreación de hábitat, el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha no solo pone en valor una de las especies vegetales más singulares y desconocidas de nuestra flora, sino que acerca al público un fragmento vivo de los bosques húmedos que hace millones de años prosperaban en nuestro territorio.

Así intentamos fomentar su conocimiento, respeto y conservación. Os animo a visitar el Jardín Botánico en busca de esta rara planta, un fósil viviente de otro tiempo.

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