Aýna, conocida como la “Suiza Manchega”, es uno de los pueblos más espectaculares de Albacete. Se encuentra encajada entre grandes paredes rocosas, pinares y el profundo cañón excavado por el río Mundo, formando un paisaje de montaña poco habitual en Castilla-La Mancha. Sus casas se distribuyen sobre la ladera del monte San Urbán y ofrecen una estampa especialmente llamativa desde la carretera y los miradores.
Uno de los lugares imprescindibles es el Mirador del Diablo, desde el que se contempla una panorámica completa del pueblo, el valle y los impresionantes farallones de la Sierra del Segura. También destaca el Mirador del Sidecar, vinculado a la película Amanece, que no es poco, rodada en Aýna y convertida en una de las grandes señas culturales del municipio.
En el casco urbano merece la pena conocer la Iglesia de Nuestra Señora de lo Alto, la Ermita del Santo Cristo de las Cabrillas y los restos del Castillo de la Yedra. En los alrededores se encuentra la Cueva del Niño, que conserva el único conjunto de pinturas rupestres paleolíticas conocido en Castilla-La Mancha y forma parte del arte rupestre declarado Patrimonio Mundial.
En verano, uno de los espacios más agradables es el Rincón de la Toba, un paraje fresco junto al manantial, con acequias, pequeñas cascadas, zonas de sombra, área recreativa y piscina municipal cercana. Es ideal para descansar y refrescarse, aunque conviene comprobar previamente dónde está permitido el baño y evitar acceder a zonas no habilitadas del río.
Aýna también destaca por sus rutas de senderismo, como el camino hacia Alcadima, además de la escalada y la vía ferrata de Los Picarzos, desde la que se obtienen magníficas vistas del cañón del Mundo.