
Soy Lourdes Vives Merino.
Este año gané el premio de novela juvenil Jordi Sierra i Fabra XXI, con el libro de fantasía “El eco de los djinn”. Siempre he sido una persona bastante soñadora, tanto que a veces me cuesta vivir en este planeta llamado Tierra, y tengo siempre un mundo enorme en mi cabeza.
Mi infancia estuvo llena de libros de todo tipo, y los devoraba como un verdadero ratón de biblioteca. A la vez, formaba mis propias historias con personajes de libros, películas, o de creación propia.
Algo más tarde, empecé a escribir, y desde entonces ya van ocho años de libretas llenas de garabatos.Para mí, pasar estas historias a papel u ordenador es la forma más auténtica que tengo de expresar todo lo que soy y siento por dentro. Además, me ayuda a sobrevivir al día a día, y me hace creer que puede haber un futuro en el que viva de la escritura.
Muchos me han preguntado cómo es que alguien tan joven ha llegado a crear una novela y ganar el premio de este concurso tan conocido. La verdad es que no poseo una fórmula mágica para una buena novela.
Dudé de la calidad de mi manuscrito hasta el mismo día en el que me llamaron anunciándome que había ganado. Sin embargo, intentaré compartir lo que creo que me ayudó más.La estrategia que utilicé fue darle muchísima importancia a la planificación de la novela, personaje por personaje, capítulo por capítulo. Estuve muy atenta a cualquier “agujero de guión”, para solucionarlo y que el argumento quedara lo más perfecto posible.
Creo que, una vez se termina de escribir el libro, aún queda la mitad de la tarea por hacer, que es repasarlo una y otra vez hasta que te dé asco tu propia historia (me pasó en el quincuagésimo repaso). No lo digo solo por la ortografía, sino por todos los pequeños detalles, como rehacer una línea para que suene mejor, más bonita o más inspirada, o cambiar que el personaje de repente tenga un color de pelo distinto en esa página que escribiste medio dormido. Esa serie de detalles importa, y mucho. A cualquier persona como yo, que quiera escribir un libro, le animo a que se ponga manos a la obra, que sea constante, y que recuerde, una vez terminado, que el libro solo estará acabado después de darle mil y un repasos.“Que la gente no olvide que escribir es mucho más que inspirarse y tener frases perfectas por ciencia infusa.
Escribir es un trabajo, con mucho esfuerzo, compromiso y largas horas detrás.
Lourdes Vives Merino
