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ABM noviembre

Nº 373 Noviembre 2026

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Una luna muy dulce

Por qué lo llamamos luna de miel

Hoy asociamos la luna de miel con playas paradisíacas, grandes viajes o unos días de desconexión después de la boda. Sin embargo, su nombre es mucho más antiguo que la costumbre de viajar y existen varias teorías sobre su origen.

 

Una de las más extendidas nos lleva a los pueblos nórdicos

Donde los recién casados bebían hidromiel, una bebida elaborada a base de miel, durante la luna llena cercana a la boda. Se relacionaba con la fertilidad, la fortaleza y los buenos augurios para el matrimonio.

 

También encontramos referencias similares en Babilonia

Donde el padre de la novia regalaba al novio cerveza de miel durante una “luna”, es decir, aproximadamente un mes.

 

En la Antigua Roma

Era la madre de la novia quien dejaba miel en la habitación de los recién casados durante varias semanas, pues se consideraba símbolo de fertilidad y prosperidad.

 

Pero la luna de miel tal y como hoy la entendemos empezó a tomar forma mucho después.

 

En la Inglaterra burguesa del siglo XIX

Algunas parejas recién casadas viajaban para visitar a familiares que no habían podido asistir a la boda y, de paso, disfrutar por primera vez de un tiempo a solas. Poco a poco, esa costumbre evolucionó hasta convertirse en un viaje pensado únicamente para disfrutar en pareja.

 

Hoy puede durar tres días o tres semanas, hacerse justo después de la boda o meses más tarde. Pero conserva algo de aquel significado original: un comienzo dulce para una nueva etapa juntos.

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