El 2025 está recién estrenado y, como todo lo nuevo, llega envuelto en ese halo de misterio, de expectación máxima, de ilusión e incluso de una pequeña dosis de vértigo. Muchos lo asemejan a un enorme lienzo en blanco dispuesto a ser creado o a un paisaje nevado esperando ser caminado tatuando nuestras huellas en él.
Es tiempo de propósitos, los mismos de todos los comienzos de enero, aquello de hacer más deporte, comer mejor, aprender algún idioma o cuidar más el planeta. No tardarán en llegar las invitaciones para aventurarnos en el fascinante mundo de las colecciones del tipo “dedales del mundo”, “abanicos pintados a mano” o figuritas de porcelana que más pronto que tarde terminarán en la basura,( recicladas, eso sí).
Pero lamento romper la magia. Me cuento entre quienes consideran que el cambio no llega con el nuevo año, sino cuando tú decides cambiar, aunque sea un siete de mayo. Llega tomando decisiones, esas que solemos posponer una y otra vez, convirtiéndonos en maestros de la procrastinación. Llega abandonando la zona de confort y, aunque sea obvio, llega cuando hablamos y decimos lo que hay que decir y hacemos lo que hay que hacer. Tan sencillo y complicado al mismo tiempo.
El cambio llega cuando llegan los sueños, buscándolo hasta encontrarlo. Llega insistiendo, andando, durmiendo poco muchas veces, llega trabajándolo, sudándolo y peleándolo. Entonces y sólo entonces llega el cambio y no tiene por qué ser mientras desembalamos el nuevo año.
Así que, queridos lectores, no esperéis la magia sentados en el sofá porque ella no visita espíritus perezosos y pretensiones conformistas.La magia está ahí fuera esperando ser alcanzada por mentes inquietas, corazones aventureros y almas exploradoras.
Vamos a comernos el año que aún está en pañales y vamos a vivirlo con la máxima intensidad para que cuando finalice y hagamos el balance de la mirada hacia atrás nos sintamos orgullosos de lo que construimos, de lo que crecimos y de lo bien que hicimos sentir a las personas que nos rodean y especialmente a las que realmente nos importan.
Os deseo un año cargado de salud, la actitud la ponemos nosotros.